Odio esperar a que te decidas, a que aclares tus propias ideas, aun no teniendo claras ni las mías y aun así pretendes que sea amable contigo, cuando lo único que te preocupa es tu propio ego. No piensas más que en ti, sin pensar que cada vez que me hablas me destrozas por dentro y no digo que me disguste que trates de arreglar las cosas, pero cansa, simpre lo mismo. Intentas que las cosas vayan bien, pero lo que haces con las manos lo destrozas con los pies en un segundo. Ya no aguanto más. Intento comprenderte pero no puedo, no se que piensas, no se que intentas, no se que quieres...
El problema no es lo que dices, el problema es lo que callas.


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