martes, 5 de enero de 2010

Nunca se olvida...


Me duele el pecho, aun me cuesta asimilarlo, pienso y pienso y no me entra en la cabeza. Me duele tanto, tengo tanta rabia... pensar que no llamé nunca, tal vez antes lo hacía, para saber que tal estabas, que tal estaban todos. Pero todo se olvida, todo se pierde... y sí con el tiempo también dejé de llamar, deje de pensar. Me odio por no haber llamado ni siquiera para saber que tal iban las cosas. Mi pregunta es de qué sirve llorar ahora, cuando ya no estás, cuando todo acabo, cuando no sirve de nada ni las flores, ni las lagrimas, ni las palabras... Aun recuerdo tu cara cuando sonreías y cuando vuelva sé que ya no estará, pero siempre la llevaré en mi mente.
Sé que estas palabras ya no sirven para nada pero, gracias por ser la persona que fuiste y por llenar nuestros corazones de alegría y de amor.

Walter, siempre.